InicioOpiniónSanto Domingo frente a un terremoto: una ciudad que debe prepararse antes...

Santo Domingo frente a un terremoto: una ciudad que debe prepararse antes de que llegue la emergencia

- Publicidad -spot_imgspot_img

SANTO DOMINGO.– Los movimientos sísmicos registrados en República Dominicana vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta que no debería desaparecer de la agenda nacional: ¿qué tan preparada está Santo Domingo para enfrentar un terremoto de gran magnitud?

No se trata de anunciar una catástrofe ni de sembrar temor entre la población. Se trata de reconocer una realidad: los terremotos forman parte de los riesgos naturales del territorio dominicano y, frente a ellos, la preparación es una responsabilidad compartida entre autoridades, sector privado, comunidades y familias.

Santo Domingo concentra una enorme cantidad de población, viviendas, establecimientos comerciales, centros educativos, hospitales, oficinas públicas, infraestructuras de transporte y servicios esenciales. Por eso, cualquier emergencia de gran escala exigiría una respuesta coordinada y rápida.

El problema comienza antes del terremoto

Cuando ocurre un terremoto, la atención suele concentrarse en el momento del movimiento: dónde fue el epicentro, cuál fue la magnitud y cuánto duró.

Pero la verdadera capacidad de una ciudad para enfrentar un evento de estas características se construye mucho antes.

La calidad de las edificaciones, el cumplimiento de las normas de construcción, la supervisión técnica, el mantenimiento de las infraestructuras y la preparación de los servicios de emergencia son elementos fundamentales.

Una ciudad preparada no es aquella que espera que nunca ocurra un terremoto. Es aquella que trabaja permanentemente para disminuir los riesgos antes de que ocurra.

Las edificaciones son una preocupación fundamental

En una ciudad en crecimiento permanente como Santo Domingo, la seguridad estructural debe ocupar un lugar prioritario.

Las nuevas construcciones deben cumplir las normas correspondientes y las edificaciones existentes requieren mantenimiento y, cuando sea necesario, evaluaciones que permitan determinar sus condiciones.

También resulta importante prestar atención a instalaciones esenciales como hospitales, escuelas, estaciones de bomberos, centros de emergencia, sistemas de agua, electricidad y telecomunicaciones.

Después de un terremoto, una ciudad necesita que sus principales servicios continúen funcionando o puedan recuperarse rápidamente.

¿Qué ocurre con las familias?

La prevención tampoco puede depender exclusivamente del Gobierno.

Cada familia debería conocer qué hacer durante un movimiento sísmico y establecer previamente un plan de emergencia.

¿Dónde reunirse después de un terremoto? ¿Quién se encargará de los niños? ¿Cómo comunicarse si las redes telefónicas presentan dificultades? ¿Dónde están los documentos importantes? ¿Qué elementos básicos deben mantenerse disponibles?

Son preguntas sencillas, pero responderlas antes de una emergencia puede evitar decisiones improvisadas cuando exista tensión y confusión.

Las escuelas tienen una responsabilidad especial

Los centros educativos también deben formar parte de una cultura nacional de prevención.

Los estudiantes necesitan conocer procedimientos básicos de protección, rutas de evacuación y puntos de encuentro. Los docentes y el personal administrativo deben participar periódicamente en simulacros y conocer sus responsabilidades.

La educación sísmica puede comenzar en las aulas y trasladarse posteriormente a los hogares.

Un niño que aprende cómo actuar durante un terremoto también puede convertirse en un transmisor de esa cultura de prevención dentro de su familia.

No todo movimiento anuncia una tragedia

Otro aspecto que debe abordarse con responsabilidad es la información que circula después de cada temblor.

Las redes sociales permiten que una noticia llegue a miles de personas en cuestión de segundos, pero también facilitan la propagación de rumores.

Un sismo de determinada magnitud no permite, por sí solo, afirmar que ocurrirá otro más fuerte. Tampoco existe una forma confiable de establecer mediante mensajes en redes sociales cuándo ocurrirá un terremoto.

Por eso, la población debe acudir a los organismos especializados y a las instituciones oficiales para conocer los datos sobre magnitud, profundidad, epicentro y posibles recomendaciones.

Informar correctamente también es una forma de prevención.

Santo Domingo necesita una cultura permanente de prevención

La preparación sísmica no debería aparecer solamente cuando un temblor se convierte en noticia.

Debe formar parte de la planificación urbana, de la educación, de los programas comunitarios y de la gestión pública.

Los simulacros, la revisión de protocolos, la capacitación de brigadas, la evaluación de infraestructuras críticas y la educación ciudadana son herramientas que pueden fortalecer la capacidad de respuesta.

La prevención también requiere que las comunidades conozcan sus propios riesgos y que exista coordinación entre las instituciones responsables de atender una emergencia.

Una oportunidad para revisar lo que estamos haciendo

Cada sismo que se siente en República Dominicana puede ser visto como un recordatorio.

No necesariamente como una señal de que ocurrirá una tragedia, sino como una oportunidad para preguntarnos si tenemos los conocimientos, las herramientas y los mecanismos necesarios para responder adecuadamente.

Santo Domingo no puede controlar cuándo ni dónde ocurrirá un terremoto. Pero sí puede trabajar desde ahora para reducir sus consecuencias.

La preparación no debe comenzar cuando las edificaciones estén afectadas, cuando las calles estén congestionadas o cuando las familias estén buscando desesperadamente información.

Debe comenzar mucho antes.

Porque frente a los terremotos, la prevención no elimina el riesgo, pero puede reducir la vulnerabilidad.

Y una sociedad que conoce sus riesgos, prepara a sus ciudadanos y fortalece sus instituciones tiene mayores herramientas para enfrentar una emergencia cuando esta finalmente llegue.

El próximo terremoto no tiene fecha conocida. La preparación, sin embargo, sí puede comenzar hoy.

Jose Luis Molina Figuereo
Jose Luis Molina Figuereohttps://mediosspv.com.do
José Luis Molina es un comunicador y empresario de medios dominicano, presidente de Medios SPV S.R.L., grupo de comunicación que impulsa proyectos informativos digitales como siempreporlaverdad.com, mediosspv.com.do y @LaverdadSport
ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -spot_img
- Projecticaa -spot_img

Mas Popular